Pablo Daniel Balestreri, el hombre de 50 años que sufrió el impacto de un panel de vidrio mientras estaba sentado en la vereda de un bar de Palermo habló por primera vez sobre el hecho y detalló la gravedad de sus heridas. “Siento que fue un milagro”, dijo aún conmocionado por la secuencia que vivió hace unos días.
Gif caída del vidrioEl incidente ocurrió cuando un blindex cayó desde un balcón del cuarto piso de un edificio lindero al bar, ubicado sobre la calle Ciudad de la Paz. La víctima relató el momento exacto del impacto: “Estaba sentado en las mesas de afuera, pido un café, me lo dan y luego de unos minutos me cae un vidrio y me desvanezco, pierdo el conocimiento”, sostuvo en diálogo con Radio Mitre.
Tras el golpe, el personal del servicio de salud se acercó al lugar con su escuadrón de motos y, luego de brindar asistencia de urgencia, trasladó a Balestreri al Hospital Pirovano, en donde los médicos confirmaron que el vidrio le cortó tres tendones del brazo izquierdo, además del traumatismo de cráneo y los cortes profundos. “Tengo 30 puntos en la cabeza, me operaron el brazo y estuve internado una semana”, sostuvo.
A pesar de la gravedad del hecho y de que se identificó que el departamento del cual se desprendió la estructura estaba desocupado —su propietario reside en Córdoba—, expresó su malestar por la falta de empatía del consorcio. “Nadie del edificio se acercó a pedirme disculpas”, sentenció.
Por precaución, los efectivos retiraron la otra placa de blindex que había quedado en la ventana. Ahora, tomó intervención la Unidad de Flagrancia Norte, a cargo de la doctora Amanda Berstein.
En diálogo con LN+, Lautaro, empleado de la cafetería en la que ocurrió el accidente, explicó este jueves: “Lo primero que pensé es que teníamos que hacer algo porque si no se moría. Salimos para ver qué había pasado y vimos la escena: la mesa tirada en el piso y el cliente sentado, semi inconsciente”.
En su relato, el cocinero aseguró que debido a la gran cantidad de sangre que perdía, debieron realizarle dos torniquetes en el brazo izquierdo. Acerca de la asistencia que le dieron al hombre, detalló: “Traté de limpiarle las heridas. Tenía cortes en la cabeza, en la nuca, en la espalda y en el brazo izquierdo; la ambulancia fue la última en llegar. A los pocos minutos, los que primero llegaron fueron los Bomberos y ellos le realizaron los primeros auxilios. El cliente estaba consciente, pero aturdido”.
Uno de los empleados de la cafetería relató en diálogo con LN+ cómo asistieron a la víctima minutos después del impacto del vidrio.Desde el gobierno porteño recordaron que “la ley 6116 (antes 257) obliga a propietarios y consorcios a mantener las fachadas en buen estado para seguridad de terceros, siendo el consorcio responsable de las partes comunes y el propietario de su unidad, pero ambos deben responder por daños de desprendimientos, con el consorcio gestionando el cumplimiento y la inspección técnica obligatoria periódica, especialmente en edificios más antiguos. La responsabilidad es concurrente, y el administrador debe velar por el cumplimiento de la ley y las decisiones de asamblea”.
Al respecto LA NACION preguntó si, más allá de las responsabilidades privadas, la Ciudad concurrió al lugar para verificar si cumple la normativa vigente y, de no cumplirla, si recibió algún apercibimiento. Voceros de la Agencia Gubernamental de Control (AGC) respondieron que no, dado que por la reciente habilitación del edificio todavía no está alcanzado por la exigencia de la inspección técnica periódica. La misma es obligatoria a partir de los 15 años de antigüedad del inmueble, se aclaró, que en este caso se cumplen en 2028.
Sobre este punto, Victoria Loisi, abogada de la Liga de consorcistas, explicó a LN+: “El consejo de propietarios es el que responde. Hay un deber de mantenimiento por parte del dueño del departamento. Si él lo deja vacío, no se da por enterado y no avisa que hay un vidrio flojo, puede también tener responsabilidad. Hay que ver el reglamento del edificio y hay que ver cuándo sería responsable el inquilino, si hizo algo”.
En ese sentido, agregó: “Hay muchos edificios que hacen parches. No hacen los trabajos de mantenimiento y pasan estas cosas”.
“No fue un milagro: se salvó porque existe la ley de vidrio seguro”, explicó Guillermo, dueño de una vidriería, en una entrevista con LN+.
El panel que cayó era un vidrio laminado, también conocido como blindex. Está compuesto por dos láminas de vidrio, de tres o cuatro milímetros unidas, y por una película plástica mediante un proceso de fundido.
Como se controlan y ponen los paneles de vidrio“Cuando se rompe, no estalla ni se desprenden piezas: queda contenido”, precisó el especialista. Ese comportamiento fue determinante para que el golpe provocara lesiones leves y no un desenlace fatal.
A diferencia del templado —que sí estalla y por eso no puede colocarse en barandas—, el laminado se quiebra de manera controlada. Incluso dañado, puede seguir siendo seguro desde el punto de vista estructural y requerir solo un recambio estético.
Para Guillermo, el problema no estuvo en el material, sino en la instalación y el mantenimiento. La baranda tenía estructura de hierro con óxido, lo que habría deteriorado los calzos y la silicona que sostenían el vidrio. “Si el calzo es de madera en lugar de plástico, o si se usa silicona acética en vez de neutra, el material se daña con el tiempo”, advirtió.
En ese sentido, remarcó que el director de obra debe verificar la correcta colocación y que luego la administración del edificio tiene la obligación de controlar el estado de las fachadas. “Si un vidrio de balcón se mueve, estamos ante un riesgo potencial”, subrayó.

