Exequiel, de 45 años eligió hace siete años pasar los veranos en ChihuahuaExequiel, de 45 años eligió hace siete años pasar los veranos en Chihuahua

“Cada vez menos tabú”. Cómo es la histórica playa nudista esteña y por qué es una práctica en apogeo entre mayores de 40

2026/01/13 20:48

PUNTA DEL ESTE (Enviada especial).−La puerta del hotel El Refugio se abre y detrás aparece su dueño, Ricardo Roldán, desnudo. “No soy fundamentalista; cuando tengo frío me visto”, dice el hotelero uruguayo, de 65 años. Por la galería y el jardín de su posada naturista, una de las nueve que hay sobre el balneario Chihuahua, circulan y toman sol parejas argentinas y alemanas, la mayoría desnudas. Una situación que se repite a gran escala en la playa, donde hasta algunos de los vendedores ambulantes se pasean sin ropa.

Chihuahua es una especie de mundo alternativo en medio de Punta del Este. Una playa de dos kilómetros de largo con una laguna de agua dulce en el medio, ubicada entre el reconocido complejo Tío Tom y el barrio cerrado Ocean Park. Oficializada como tal en 2000, es la segunda playa nudista más antigua de la región, solo superada por Playa do Pinho, en Camboriú.

A pleno sol, los turistas disfrutan de la calma de Chihuahua

En esta playa brasileña, en 2025, tras décadas de nudismo, la práctica fue prohibida. En Chihuahua, en cambio, el nudismo parece estar en pleno apogeo. En los terrenos agrestes ubicados sobre las calles de tierra que desembocan en la playa, cada vez hay más casas inauguradas y en construcción, sumado al importante crecimiento hotelero que se dio en la zona en los últimos años.

El público del balneario es principalmente argentino, europeo y norteamericano, aunque, señalan los habitués, cada vez se ven más uruguayos.

“Chihuahua genera cada vez menos tabú, pero sigue habiendo mucho prejuicio. La gente piensa que te desnudás para tener sexo. Pero no es así: acá la gente se desnuda para tomar sol, para meterse al mar, para estar en la playa. No somos inmorales, simplemente nos gusta estar desnudos”, dice Roldán, oriundo de Montevideo, de 65 años, desde el living de su hotel, que inauguró junto a su mujer, la argentina Marcela Medina, en 2001. Al igual que él, los huéspedes de su hotel llevan a cada sitio en el que se sientan sus pareos.

“No hay vuelta atrás”

Al ingresar por entre medio de los altos médanos que bordean la playa, el plano de un argentino desnudo, de espaldas, tomando sol parado y con las manos en la cintura, es la primera señal de llegada a Chihuahua. La marca blanca del traje de baño en su piel devela que no es de los habitués de esta playa, sino del otro grupo, los que practican nudismo de manera ocasional. En su caso, lo hace una vez por semana, siempre solo.

Silvia veranea en Chihuahua con su familia

“Vengo desde hace unos 10 años a Punta. Me quedo en Manantiales, siempre acompañado. Pero a esta playa vengo siempre solo, este es mi lugar”, cuenta Juan, quien prefiere resguardar su apellido. Es productor audiovisual, tiene 50 años y vive en Buenos Aires. Vino por primera vez a Chihuahua hace dos veranos. “Quería ver qué onda. Me encantó. Meterse desnudo en la laguna es increíble”, cuenta.

En la playa, más cerca del mar, hay sombrillas con parejas y matrimonios. También familias con hijos adultos. No todos están desnudos; algunos llevan ropa, especialmente las mujeres. Entre ellas hay quienes usan ambas partes del bikini y una mayoría que solo lleva la parte de abajo. Caminan por la playa, toman sol, se meten al mar. Hasta algunos de los vendedores ambulantes circulan desnudos.

La playa está dividida implícitamente en dos sectores: el gay, donde la gran mayoría son hombres, y el heterosexual, donde hay mayor paridad entre hombres y mujeres.

Bonelli conoció las playas naturistas de Australia hace varios años y adoptó Chihuahua, a donde disfruta de tres semanas de verano

Entre los habitués, hay una frase que se repite constantemente: “Una vez que te metés al mar desnudo, no hay vuelta atrás”. También hay una palabra que reiteran cuando se les pregunta por qué practican nudismo: “Libertad”.

“Me gusta la libertad de estar en bolas tomando sol y metiéndome al mar”, dice el arquitecto argentino Marcelo Bonelli, de 61 años, mientras toma sol de espaldas en la playa. “Conocí el nudismo con mi exmujer en Australia, en el 97, y no lo pude creer. Nunca más volví por mi cuenta a una playa normal. Cuando mis hijos eran chicos y veraneábamos en Pinamar y Gesell, iba con ropa. Pero ahora que ellos están grandes y me voy de vacaciones solo, vengo siempre acá. Paso los días leyendo, tomando sol desnudo, básicamente haciendo lo que en Buenos Aires no hago”, dice Bonelli, oriundo de Olivos, quien alquiló una casa a metros de la playa de Chihuahua.

Nosotros hacemos nudismo en todo el mundo: en Dinamarca, Alemania, Croacia…. Pero este lugar tiene algo especial”, dice, en inglés, la fisioterapeuta alemana Marlind, de 59, mientras toma sol junto a su marido, Hennning, de 62, junto a la pileta del hotel El Refugio. Están de vacaciones por Sudamérica. Primero visitaron a unos parientes en Bariloche y luego eligieron instalarse unos días solos en Chihuahua.

El matrimonio alemán Marlind y Henning, en el hotel nudista El Refugio

Me gusta que acá la playa sea más relajada, más natural, sin infraestructura. Solo hay mar y una laguna de agua dulce que es muy linda”, dice la alemana, quien destaca, además, que en Europa está mal visto ir con ropa a una playa nudista, mientras que en Chihuahua cada uno puede elegir si usar o no traje de baño.

“Acá estás libre y hay poca gente, a diferencia de otras playas de Punta. Y lo mejor es que podés estar desnudo sin tener que estar dando explicaciones”, dice el abogado sanisidrense Leonardo Pintos, de 65 años.

Con las décadas, Chihuahua empezó a perder el tabú que solía tener, advierte. Ayudó el hecho de que a principios de los 2000, la playa tuvo una gran cobertura mediática. Las principales revistas argentinas hacían amplias coberturas en la zona durante sus temporadas en Punta del Este. Con el tiempo, cada vez más argentinos comenzaron a venir. No así los uruguayos.

Roldán vive en Chihuahua junto a su mujer desde 2001

“Era muy raro que viniera gente de Montevideo o del interior, por ejemplo. Y si venían, estaban muy alertas. Me acuerdo de un chico que se sacaba la ropa y se la volvía a poner cada dos por tres. Estaba alerta por si aparecía algún conocido. Hoy, por suerte, cada vez hay más uruguayos, lo fueron incorporando”, explica Roldán. El nudismo, sin embargo, sigue siendo un nicho en Uruguay. Y un nicho de gente de más de 40 años. En la playa es difícil encontrar a nudistas veinteañeros y treintañeros.

Cada año, la playa nudista esteña atrae más turistas, incluso uruguayos

Entre los más jóvenes, se encuentra el entrerriano Exequiel Salvador, de 45 años. Él viene todos los años junto a su marido, Ariel Villanueva, y un grupo de amigos a quienes conocieron en esta playa hace años, entre los que hay italianos y españoles.

“Nos hicimos amigos un verano, acá, y siempre estamos en contacto y organizamos viajes juntos. Nos quedamos en un hotel naturista para hombres. En el hotel hay gente de Estados Unidos, Canadá, Francia… Más europeos y norteamericanos que latinos. Ellos tienen menos prejuicios que nosotros. Acá todavía hay mucho tabú. La gente piensa cualquier cosa”, dice y agrega: “¡Yo me quiero jubilar acá!”

Oportunidad de mercado
Logo de Eclipse
Precio de Eclipse(ES)
$0.12317
$0.12317$0.12317
+0.85%
USD
Gráfico de precios en vivo de Eclipse (ES)
Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección [email protected] para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.