La devaluación controlada del yen japonés crea una incertidumbre macroeconómica sostenida que mantiene a los inversores institucionales posicionados en oro en lugar de Bitcoin.
El análisis de GugaOnChain identifica esta crisis monetaria como el principal obstáculo que impide la rotación de capital hacia activos digitales, con el oro subiendo un 61,4% mientras Bitcoin permanece en un rango limitado.
El colapso planificado del yen sirve a un doble propósito para los responsables políticos japoneses. Reduce la carga de la deuda soberana más grande del mundo mientras deshace masivas posiciones de carry trade.
Sin embargo, esta estrategia crea consecuencias no deseadas para los mercados globales. El debilitamiento del yen apuntala artificialmente el índice del dólar a pesar de la cautela de la Reserva Federal. Un dólar resistente históricamente actúa como un freno para los activos de riesgo.
Bitcoin típicamente prospera cuando el dólar se debilita y las condiciones de liquidez mejoran. El entorno actual no ofrece ningún catalizador. Las carteras institucionales requieren un DXY más débil para justificar la rotación desde refugios seguros hacia activos volátiles.
Fuente: Cryptoquant
Mientras el yen soporte la fortaleza del dólar, esta rotación permanece en espera. Los gestores de capital no ven ninguna razón urgente para abandonar sus posiciones en oro.
La mecánica es sencilla pero poderosa. El yen representa un componente significativo de la cesta del índice del dólar.
Cuando cae, el dólar sube independientemente de la política monetaria doméstica. Esta dinámica atrapa a Bitcoin en un patrón de espera mientras el oro atrae flujos defensivos.
Los mercados enfrentan un equilibrio delicado donde los movimientos bruscos del yen podrían desencadenar inestabilidad generalizada.
Este riesgo de cola justifica la asignación continua a refugios seguros tradicionales. Los tesoreros institucionales no pueden ignorar el potencial de disrupciones del mercado impulsadas por divisas. El oro sigue siendo la cobertura preferida contra el desorden monetario.
El análisis rastreó tres variables: precio de Bitcoin en $95.099, oro en $2.883 por onza troy y USD/JPY en 158,54.
Estas métricas revelan la preferencia del mercado por la estabilidad sobre la especulación. Los asignadores de capital profesionales operan con comités de riesgo y mandatos que priorizan la preservación del capital durante períodos inciertos. La situación del yen encaja precisamente dentro de este marco.
La resolución de la crisis del yen representa la claridad macroeconómica que desbloquea los flujos institucionales. Hasta que las autoridades japonesas señalen la normalización de políticas, persiste el posicionamiento defensivo.
Los mercados de capital permanecen pacientes, contentos de recoger rendimientos de la apreciación del oro. La desviación de Bitcoin refleja una gestión de riesgos racional en lugar de una pérdida de fe en los activos digitales.
Los inversores estratégicos esperan señales concretas de que la volatilidad monetaria disminuirá antes de desplegar capital en posiciones de mayor beta.
La publicación Por qué el capital institucional elige oro sobre Bitcoin en medio de la crisis monetaria del yen apareció primero en Blockonomi.
