Los trabajadores de la construcción que se desempeñan en yacimientos petroleros y gasíferos mantendrán en enero de 2026 los mismos salarios que percibieron en noviembre pasado, según el acuerdo paritario vigente entre la UOCRA y las cámaras empresarias del sector de hidrocarburos.
La decisión surge del último entendimiento alcanzado bajo el Convenio Colectivo de Trabajo 545/08, que regula específicamente las condiciones laborales en yacimientos petrolíferos y gasíferos, diferenciándose del CCT 76/75 que rige para la construcción tradicional.
Aunque no habrá incrementos salariales en el primer mes del año, los trabajadores ya habían recibido aumentos en los últimos meses de 2025. En noviembre, los salarios subieron 1,4%, mientras que en diciembre se aplicó un ajuste adicional del 1,3%, quedando la escala actual consolidada tras estos dos incrementos consecutivos.
Paralelamente, los empleados del sector cobraron en diciembre la segunda cuota de un bono extraordinario de carácter no remunerativo. Esta suma fija, si bien no computa para el cálculo de aguinaldo ni indemnizaciones, sí genera aportes a la obra social sindical, garantizando la continuidad de la cobertura médica tanto para los trabajadores como para sus familias.
La estructura salarial de la UOCRA para trabajadores petroleros está organizada en cuatro zonas geográficas, reflejando las marcadas diferencias en costos de vida, condiciones climáticas extremas y dificultades logísticas de cada región productiva.
Incluye la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Mendoza, San Juan, Catamarca, Córdoba, Entre Ríos, Salta, Tucumán, Chaco, La Pampa, San Luis, Corrientes, La Rioja, Formosa, Jujuy y Misiones. Es la zona con los salarios base más bajos del convenio.
Comprende Neuquén, Río Negro y Chubut, provincias que concentran gran parte de la producción de Vaca Muerta y los principales yacimientos convencionales del país.
Santa Cruz conforma su propia zona salarial debido a las condiciones climáticas adversas y la lejanía de los centros urbanos.
La región más austral del país registra las remuneraciones más elevadas del convenio, con valores que duplican y hasta triplican los de la Zona A.
Es importante destacar que estos valores corresponden exclusivamente a trabajadores del sector petrolero y gasífero. Los empleados de la construcción tradicional, regidos por el CCT 76/75, tienen una escala salarial diferente que, según datos del INDEC de diciembre 2025, también registró ajustes del 1,2% en mano de obra asalariada y 2,1% en subcontratos.
El diferencial entre ambos convenios responde a las condiciones particulares del trabajo en yacimientos: mayor exposición a riesgos, rotaciones de trabajo intensivas, alejamiento de los centros urbanos y, en muchos casos, regímenes de guardias que pueden extenderse por 14 o 21 días consecutivos.
Los ajustes salariales en la construcción tienen un efecto multiplicador en toda la cadena productiva. Según el último informe del INDEC sobre el Índice del Costo de la Construcción (ICC), la mano de obra representa el 45,6% del costo total de una obra, convirtiéndose en el segundo componente más importante después de los materiales (46%).
En diciembre de 2025, el ICC registró una variación mensual del 1,4%, con una incidencia directa del capítulo “Mano de obra” de 0,63 puntos porcentuales sobre el nivel general. La variación interanual acumulada cerró en 22,9%, muy por debajo de los picos registrados a principios de 2024, cuando las subas mensuales llegaban al 15%.
Para el sector petrolero específicamente, el congelamiento salarial de enero podría contribuir a estabilizar los costos operativos en un contexto donde la industria busca consolidar inversiones en Vaca Muerta y otros proyectos estratégicos. Sin embargo, las negociaciones paritarias deberán retomarse en los próximos meses para acordar la escala del resto del año, en un escenario económico donde la inflación proyectada para 2026 oscila entre el 18 y 25 por ciento según las consultoras privadas.



NVIDIA, Siemens y CFS han decidido que el futuro de la inteligencia artificial pasa por la energía de fusión. Su apuesta conjunta es el reactor