Si bien 2026 asoma en el calendario como un año sin elecciones, las consultoras de opinión pública siguen trabajando con el objetivo de medir la temperatura social para anticipar escenarios de cara a las urnas del año próximo, una tarea particularmente difícil en una Argentina donde el humor social es volátil y los consensos pueden desmoronarse de un día para el otro.
En este marco, el último relevamiento conjunto de AtlasIntel y Bloomberg, realizado a mediados de diciembre sobre más de 5.000 casos, arroja luz sobre el tablero político. Mientras la gestión nacional consolida su narrativa, el ranking de imagen positiva de los líderes ofrece sorpresas y confirma quiénes son los verdaderos dueños de los votos duros en cada espacio.
Javier Milei continúa liderando la tabla. El Presidente ostenta una imagen positiva del 43%, un número que, si bien muestra un desgaste respecto al inicio de su mandato, lo mantiene como el dirigente con mayor respaldo individual del país. Sin embargo, su diferencial sigue siendo negativo, con un rechazo que escala al 53%, marcando el techo de su expansión actual.
Pero la incógnita surge al mirar el segundo puesto. Al excluir al mandatario de la ecuación, aparece un empate técnico que revive la polarización extrema. Patricia Bullrich y Axel Kicillof comparten el segundo escalón del podio, ambos con un 38% de imagen positiva. Son las dos caras de una moneda que divide al electorado entre la “mano dura” oficialista y la resistencia peronista.
Al hilar fino en los números de la ministra de Seguridad, se enciende una luz de alerta para el Gobierno. Porque si bien retiene un núcleo duro importante, su imagen positiva cayó cuatro puntos respecto a noviembre (42%), mientras que su negativa ascendió al 56%. Hoy, Bullrich tiene un techo de rechazo más alto que el propio Gobernador de la Provincia de Buenos Aires.
Por el lado de Kicillof, los números lo consolidan como la figura opositora mejor posicionada, superando a su jefa política. Aunque su rechazo es alto (53%), es idéntico al de Milei y menor al de Bullrich, Macri o Cristina Kirchner. Esto lo ubica como el rival natural en la construcción de una alternativa, logrando perforar el techo que limita a otros dirigentes del PJ.
Un escalón más abajo aparece Cristina Fernández de Kirchner. La expresidenta mantiene una fidelidad de hierro con un 34% de valoración positiva, pero su imagen negativa del 60% sigue siendo un ancla difícil de levantar para cualquier proyección electoral que busque captar al votante de centro o desencantado.
El informe también expone el complejo momento de Mauricio Macri. El fundador del PRO aparece relegado con un 28% de positiva y un rechazo del 63%, números que complican su rol de “arquitecto” dentro de la alianza gobernante.
Aún más abajo figuran piezas clave del armado libertario como Santiago Caputo (27%) y Karina Milei (23%), quienes pagan el costo de la exposición y la gestión, y en el caso de la hermana del Presidente la mención de su nombre en supuestos casos de corrupción.
En el fondo de la tabla, la “ancha avenida del medio” parece haberse cerrado definitivamente. Horacio Rodríguez Larreta, otrora candidato presidencial con aspiraciones de mayoría, se hunde con apenas un 13% de imagen positiva y un 70% de negativa, superando en rechazo a casi todos los dirigentes medidos, salvo al ex presidente Alberto Fernández, que cierra la lista con un 86% de imagen negativa.
La encuesta de AtlasIntel dibuja de esta manera un escenario de “tercios asimétricos” donde la polarización no cede. Con Milei arriba, la pelea por el segundo lugar entre Bullrich y Kicillof anticipa que la próxima batalla electoral volverá a jugarse en los extremos, dejando poco margen para los discursos moderados en la Argentina de 2026.

