Esta nueva temporada de MasterChef Celebrity tuvo varios condimentos especiales: además de las distintas instancias del concurso, el eje estuvo puesto en cuestiones humanas, como los reencuentros entre viejos enemigos, los romances ocultos, malas actitudes y ciertas peleas épicas entre participantes y miembros del jurado.
La presencia de Maxi López como participante fue una de las grandes apuestas de la producción. Y acertaron. El exfutbolista -exesposo de la conductora del reality, Wanda Nara, y padre de sus tres hijos mayores, Valentino, Constantino y Benedicto- se convirtió en uno de los protagonistas del certamen.
La dinámica entre el exmatrimonio, que se divorció en medio de un escándalo en 2013, regaló los momentos más picantes y graciosos del programa. El constante ida y vuelta, las referencias a cuestiones personales e incluso la presencia de los hijos de ambos en uno de los primeros programas sirvieron para mostrar otra faceta del deportista, y también de Wanda, en un rol más conciliador.
Pero ese no fue el único reencuentro esperado ante cámaras que tuvo lugar en el programa. Cuando López viajó a Suiza para acompañar a su esposa, la modelo sueca Daniela Christiansson, en el nacimiento de su hijo Lando, lo reemplazó durante la primera semana de ausencia Claudia Villafañe. Para la segunda semana, la producción convocó a Yanina Latorre. Y, oh casualidad, en ese momento oficiaba como jurado invitada una de sus tantas archienemigas mediáticas: Maru Botana.
La eterna pelea entre la esposa de Diego Latorre y la maestra repostera data de la época en la que las dos estudiaban en la facultad, mucho antes de que Botana se convirtiera en una de las pasteleras más exitosas de la televisión e incluso antes de que Latorre conociera al futbolista que le legó su apellido. “La mitómana de Maru Botana sigue obsesionada conmigo como cuando éramos chicas“, señaló la chimentera en sus historias de Instagram, luego de que Botana dijera en una entrevista que su relato sobre la supuesta pelea era ”un invento".
Por eso, ese encuentro se transformó en otra de las apuestas de la temporada. “Hoy vine más nerviosa. No sé por qué, anoche me agarró un ataque y dije ‘no voy, no voy, no voy’”, confesó la conductora de SQP, apenas comenzado el programa. Luego, cuando Wanda preguntó a los participantes si les daba miedo tener que hacer una preparación dulce teniendo a una especialista de la talla de Botana en el jurado, Latorre no ocultó su pánico: “A mí me da miedo. Con Maru, sí”. Y mirándola fijo reclamó: “Espero que seas objetiva”. La respuesta de Botana fue simple y contundente. Sin dejar de sonreír, expresó: “Obvio. Siempre”.
Más allá de las expectativas, no ocurrió mucho más. Botana juzgó las preparaciones de la contadora pública con la misma objetividad que lo hizo con los demás. Y Latorre, quizás porque esta vez no estaba en su “propio espacio”, tampoco se animó a encararla, más allá de los roles que estaban cumpliendo en el certamen.
Desde que comenzó a emitirse esta nueva temporada, en distintos programas de espectáculos comenzaron a especular con la incomodidad de una de las participantes, ante las devoluciones del jurado. Concretamente, se decía que Eugenia Tobal, una de las grandes favoritas, se había sentido molesta por comentarios emitidos por Germán Martitegui.
En un principio, ella negó que la discusión haya existido, pero luego, una vez que abandonó el programa, quitándole el peso a lo ocurrido, se refirió al entredicho. “No pasó nada con Germán. A lo mejor dijo algo de una manera que me chocó. Las críticas están buenísimas y yo las acepto, pero las constructivas están más buenas que las destructivas. Siempre. Tampoco fue una crítica destructiva… Quizá fue la forma, pero nada más”, le contó la actriz a LA NACION, luego de su eliminación.
Quien no minimizó los momentos desagradables que vivió en el programa fue Esteban Mirol. Después de ser eliminado, el periodista brindó varias entrevistas asegurando que los miembros del jurado tenían favoritos y que no solo no medían a todos los concursantes con la misma vara, sino que no los trataban igual. Sin embargo, a diferencia de Tobal, decidió presentarse en la instancia de repechaje, con la intención de volver a la competencia. Y, a pesar de que intentó ponerle humor a su participación, la experiencia, según sus dichos, fue aun peor.
“Yo sentí que me maltrataron y vi que maltrataron”, indicó el periodista. Y sorprendió al revelar que, tras la primera jornada de grabación, Momi Giardina “se fue a la psiquiatra”.
“No debería haber permitido que me basurearan como me basurearon durante los dos días”, indicó. Además, denunció una edición malintencionada por parte del programa: “Sacaron al aire los momentos en que querían venganza y me estaban boludeando”.
En otra entrevista, apuntó especialmente a la conductora: “A mí me maltrató, así que no me extraña... Hablen con el ‘Roña’ Castro y las cosas que dice de Wanda. Por ejemplo, cuando yo estaba cocinando jamás se acercaba, pero sí iba a hablar con el resto de los participantes".
Tobal no fue la única que no quiso participar del repechaje. Ni Valu Cervantes, ni Giardina, ni Jorge “Roña” Castro, ni Diego “Peque” Schwartzman, ni Alex Pelao quisieron aprovechar la posibilidad de volver a la competencia. Entonces, la producción decidió darle una oportunidad a otros famosos: Rusherking, Evelyn Botto, Ariel Puchetta y Esther Goris.
“Curiosamente”, el ex de la China Suárez consiguió incorporarse a la competencia, y lo acompañaron Emilia Attias, la última eliminada del certamen, y Goris. Y en su corto paso por el programa, la actriz de La Leona supo llamar la atención.
El último día de repechaje, intentó arrebatarle un salmón entero a Attias y terminaron enfrentadas en un extraño duelo cuerpo a cuerpo. En ese mismo programa, en medio del festejo por haber sido elegida para ingresar a la competencia, se arrojó encima de su colega Julia Calvo y la hizo caer al piso.
Su paso por el programa duró un suspiro, pero regaló más momentos memorables que muchos de los participantes que se mantuvieron en el programa desde el principio hasta estas instancias finales. Uno de ellos fue cuando recordó su frustrada historia de amor con Robert De Niro.
También hubo tiempo para el romance. La semana pasada, en su despedida, Evangelina Anderson señaló, con lágrimas en los ojos: “Esta etapa la voy a guardar en el baúl de los recuerdos más lindos de mi vida. Me emociono porque realmente me hizo muy bien estar acá. Wanda, gracias por insistirme para que venga. Conocí personas maravillosas que hicieron que una etapa muy difícil de mi vida se convierta en felicidad y diversión. Me voy superfeliz. Estoy muy contenta de haber llegado hasta acá. Obviamente, uno siempre quiere un poquito más y eso también es una frustración”.
Es que la exvedette se incorporó al certamen cuando estaba recién divorciada de Martín Demichelis. Anderson y el futbolista se conocieron en 2007 y un año después, en el apogeo de su carrera, cuando figuraba como candidata a ganar el "Bailando por un sueño", ella dejó todo para mudarse a Alemania con él, que jugaba en el Bayern Múnich. En 2009 nació Bastian, su primer hijo, y con el paso de los años llegaron Lola y Emma, que completaron la familia.
Sin embargo, en el programa no solo encontró contención, sino un nuevo (y breve) amor. La exvedette y el influencer Ian Lucas fueron protagonistas del único romance confirmado entre los participantes de esta edición. Durante meses, ellos coquetearon ante las cámaras, se prestaron a las bromas de Wanda y sus compañeros, pero nunca terminaron de confirmar su relación (ni tampoco su final).
Sin embargo, el viernes pasado, el influencer rompió el silencio. “No iba a hablar más del tema. Dije: ‘Ya está, terminó la grabación, no hablo más’. Me fui a México tranquilo y empecé a ver las redes que me seguían nombrando, nombrando y nombrando", comenzó expresando en una entrevista. Y agregó: “En ningún momento planteé que se blanquee algo. Estaba tranquilo, no iba a hablar más del tema. Volvieron a nombrarme en un programa, en otro, en otro, la otra persona y lo que dije siempre es no quiero quedar como un boludo", respondió contundente.
“En ningún momento de mi parte salió blanquearlo. Es más, en ningún momento me sumó en nada a mí. Si estábamos viéndonos, si ella venía a mi casa y subía una historia, subía una foto; en ningún momento fue de mi parte y después me hace quedar como un bolud...”, insistió.
En cuanto a los motivos por los que no consideró la posibilidad de formalizar su relación, explicó: “No lo veía viable tampoco, por la diferencia de vida, de etapas, de edad", se justificó.
Más allá de su distanciamiento con Evangelina, Ian Lucas reconoció que no le guarda rencor. “Sé que es una muy buena persona. Al igual que yo, somos dos buenas personas. Tal vez lo mediático ella lo sabe manejar un poco mejor que yo. Para mí es algo nuevo”.


