Olinia aún no vende ni un vehículo, pero ya puso sobre la mesa una meta enorme. Según Bloomberg, la empresa mexicana respaldada por el gobierno planea mostrar dos prototipos en junio, abrir una categoría inédita de movilidad en México y captar 200 millones de dólares de capital privado para llevar la fabricación a fase real. La apuesta no gira alrededor del auto eléctrico clásico. Va por mini vehículos pensados para ciudad, reparto y trayectos cortos.
Esa ambición ya tiene calendario. Roberto Capuano, cabeza del proyecto, explicó que la ingeniería de esos prototipos debe cerrar a finales de este mes. Después llegará la fabricación de primeras unidades y la etapa de pruebas. Ese momento será decisivo, porque Olinia podrá sentarse con posibles inversionistas ya con datos técnicos, capacidades y propuesta de producto mucho más claros que hasta hoy.
Plataforma para vehículos Olinia.
La meta comercial aparece en el horizonte de 2027. Olinia quiere arrancar ventas a principios de ese año con modelos de bajo costo y enfoque totalmente eléctrico. La idea es abrir espacio propio en vez de copiar la ruta de marcas que pelean por SUVs eléctricas grandes o autos capaces de viajar por autopista. Capuano llama a esa propuesta vehículo urbano ligero de capacidad baja y media. Parece que ese nombre resume bien la jugada.
Los dos primeros modelos dejan claro por dónde va la historia. El primero será un vehículo de pasajeros con capacidad para conductor y hasta cinco personas más. El segundo será una variante de carga para dos ocupantes y capacidad de 600 kilogramos. Ambos tendrán velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, así que no nacen para carretera. Nacen para ciudad. También tendrán precio cercano a 150,000 pesos en primeras presentaciones públicas.
Capuano calcula que ese nicho puede mover 100,000 unidades al año dentro del mercado interno. Ahí está la razón del entusiasmo oficial. Claudia Sheinbaum ha convertido a Olinia en una de las vitrinas de tecnología nacional de su administración. Desde el arranque de su mandato habló del proyecto como muestra de creatividad mexicana y capacidad industrial propia. En teoría su mensaje busca vender algo más grande que un vehículo. Busca vender una idea de industria local.
El respaldo estatal existe, pero Olinia no podrá caminar solo con dinero público. Hasta ahora el proyecto ha recibido menos de 50 millones de pesos de capital semilla, más recursos extra para investigación y desarrollo. También suma 175 millones de pesos desde Secretaría de Energía y LitioMx para una planta de paquetes de baterías, aunque la sede de esa instalación todavía no sale a la luz. Aun así, el músculo financiero clave debe venir del sector privado.
Posibles modelos de vehículos Olinia.
Olinia podría ser un negocio no rentable
México aún tiene producción comercial de baterías muy limitada y tampoco explota litio, pese a depósitos potencialmente grandes. Esa carencia marca distancia frente a China, país que construyó marcas eléctricas con apoyo estatal, tecnología propia y escala industrial. Capuano sostiene que la relación entre gobierno y empresa no rompe ninguna lógica del sector. Del otro lado, críticos como Ricardo Salinas y un ex funcionario de hacienda ven riesgo alto, subsidios caros y pocas garantías de éxito.
Ese choque de visiones no borra el dato central. Olinia quiere encontrar un hueco real en la categoría de movilidad urbana y quiere llegar antes que nadie. La categoría regulatoria ya apareció en el boletín oficial, aunque la aprobación total tardaría entre uno y dos años. Ya hay rivales locales, y más adelante podrían aparecer marcas chinas o indias. Si Olinia logra presentar prototipos sólidos en junio y cerrar capital privado, México no solo podría ver nacer otra marca eléctrica. Puede ver el inicio de una categoría nueva con sello propio.


