El mercado de trabajo cerró 2025 con un deterioro en sus principales indicadores. La tasa de desocupación se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implicEl mercado de trabajo cerró 2025 con un deterioro en sus principales indicadores. La tasa de desocupación se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implic

El desempleo volvió a subir y quebró la mejora de 2025: qué señales dejó el dato del INDEC

2026/03/19 04:01
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El mercado de trabajo cerró 2025 con un deterioro en sus principales indicadores. La tasa de desocupación se ubicó en 7,5% en el cuarto trimestre, lo que implicó una suba de 1,1 puntos porcentuales frente al mismo período de 2024, cuando había sido de 6,4%, según informó el INDEC.

El aumento también se verificó en la comparación contra el trimestre anterior. Respecto del tercer trimestre de 2025, cuando la desocupación había sido de 6,6%, el indicador avanzó 0,9 puntos porcentuales. En ambos casos, el organismo señaló que se trató de variaciones “estadísticamente significativas”.

De este modo, el dato no solo marcó un empeoramiento en términos interanuales, sino que también interrumpió la mejora que se había observado a mitad de año.

Actividad y empleo, sin cambios: el ajuste pasó por el desempleo

A diferencia de otros momentos del ciclo laboral, el aumento del desempleo no estuvo acompañado por mejoras en los niveles de actividad o empleo.

El INDEC indicó que la tasa de actividad se ubicó en 48,6% y la tasa de empleo en 45,0%, sin registrar cambios significativos ni en la comparación interanual ni frente al trimestre previo.

Este comportamiento resulta clave para explicar la dinámica del período: con una participación laboral estable y sin expansión del empleo, el ajuste del mercado se reflejó directamente en un mayor nivel de desocupación.

En términos absolutos, la población desocupada alcanzó a alrededor de 1,1 millones de personas en los 31 aglomerados urbanos relevados.

Más presión sobre el mercado de trabajo

El deterioro también se reflejó en la presión sobre el mercado laboral. El conjunto de personas desocupadas, ocupadas demandantes de empleo y subocupadas alcanzó al 30,0% de la población económicamente activa, por encima del 28,7% registrado en el trimestre anterior.

Dentro de ese universo, la tasa de ocupados demandantes de empleo se ubicó en 16,5%, mientras que la subocupación alcanzó el 11,3%, en niveles similares a los de un año atrás.

Estos indicadores mostraron que, más allá del aumento del desempleo abierto, persiste un nivel elevado de insatisfacción laboral, tanto entre quienes no tenían empleo como entre quienes buscaban mejorar su situación.

Jóvenes, los más afectados por el deterioro

El impacto del aumento del desempleo no fue homogéneo. El INDEC señaló que la suba se concentró en los segmentos más jóvenes de la población.

Entre las personas de 14 a 29 años, la tasa de desocupación registró incrementos significativos, con subas de 3,0 puntos porcentuales en mujeres y de 3,7 puntos en varones en la comparación interanual.

El desempleo juvenil sigue siendo el mayor reto.

En cambio, para los grupos de edades centrales (30 a 64 años), tanto en mujeres como en varones, los niveles de desempleo se mantuvieron relativamente estables.

El dato refuerza una tendencia estructural del mercado laboral argentino, donde los jóvenes suelen absorber con mayor intensidad los cambios del ciclo económico.

Sin cambios en la estructura del empleo

A diferencia de lo que había ocurrido en trimestres anteriores, el informe oficial no registró modificaciones significativas en la composición del empleo.

La informalidad se ubicó en torno al 43% del total de ocupados, lo que confirmó la persistencia de un rasgo estructural del mercado laboral argentino.

De la “mejora por calidad” al deterioro en cantidad

El dato del cuarto trimestre se produce luego de un período en el que el mercado laboral había mostrado una dinámica distinta.

En el tercer trimestre, la baja del desempleo hasta el 6,6% se había dado en un contexto de aumento de la ocupación y la actividad, aunque con señales de deterioro en la calidad del empleo, según distintos análisis privados.

En ese momento, la consultora LCG había señalado que “el ajuste del mercado de trabajo volvió a ser vía calidad y vía precio”, al advertir sobre el aumento del cuentapropismo, la informalidad y la sobreocupación.

El resultado del último trimestre sugirió un cambio en ese patrón. Con la estabilidad de la actividad y del empleo, y sin mejoras en la estructura ocupacional, el ajuste volvió a manifestarse en la cantidad de puestos de trabajo, lo que se tradujo en un aumento del desempleo.

La discusión por la destrucción de puestos de trabajo

En paralelo, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), un think tank cercano al kirchnerismo, aportó otra dimensión al deterioro del mercado laboral, con foco en el empleo registrado y la dinámica de las empresas.

Según ese trabajo, entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 297.716 puestos de trabajo registrados en unidades productivas, lo que representó una caída del 3,02% y un ritmo cercano a “casi 400 trabajadores por día”.

El informe también señaló una contracción en la cantidad de empleadores. En el mismo período, se redujeron en 22.608 empresas, equivalente a unas 30 firmas menos por día, lo que reflejó un retroceso en el tejido productivo formal.

Un tuit de Sturzenegger con el enfoque oficial

En la previa a la difusión de los datos del INDEC, desde el Gobierno habían defendido la evolución del mercado laboral y relativizaron las señales de deterioro. El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, sostuvo en X que “los datos muestran otra cosa” frente a las críticas sobre una supuesta caída del empleo.

El funcionario argumentó, sobre la base de la cuenta de generación del ingreso (CGI) del propio INDEC, que en los últimos dos años “se crearon 400.000 puestos de trabajo”, con un crecimiento impulsado principalmente por modalidades independientes e informales. En ese sentido, planteó que “no hay una relación directa entre trabajo independiente y trabajo de mala calidad” y que, en promedio, esos ingresos incluso superaron a los de los asalariados.

No obstante, el propio análisis oficial reconoció cambios en la composición del empleo. Según detalló Sturzenegger, el aumento del empleo total se explicó por la creación de 630.000 puestos informales e independientes, mientras que los empleos formales se redujeron en 222.000. En ese marco, sostuvo que el mercado laboral “crece con un sesgo hacia modalidades más flexibles”, una tendencia que el Gobierno busca consolidar a través de la reforma laboral.

Reforma laboral en pausa y debate renovado

El deterioro del mercado laboral se despliega en paralelo a la discusión por la ya aprobada y promulgada reforma laboral impulsada por el Gobierno, cuyo tratamiento se dio en extraordinarias.

La iniciativa busca, según el oficialismo, fomentar la creación de empleo formal y reducir los costos laborales, en un contexto en el que el mercado muestra dificultades tanto para generar nuevos puestos como para mejorar su calidad.

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