Hay sabores que no solo se prueban, también se recuerdan: El Chocolate Abuelita es uno de ellos, una bebida que ha acompañado generaciones enteras, entre pan recién horneado, mañanas frías y comidas familiares. Pero, como muchas cosas en la actualidad, no siempre fue como la conocemos hoy.
Antes de que el rostro de la actriz Sara García quedara grabado en la memoria colectiva, el producto tenía otra imagen. En sus inicios, el empaque mostraba la ilustración de una mujer de la tercera edad, una figura igualmente cálida que sostenía una taza de chocolate caliente.
Porque, aunque el rostro cambió con los años, la idea inicial nunca lo hizo: una viejita que reconforta con una bebida dulce y espumosa permaneció intacta.
La historia del Chocolate Abuelita se remonta a inicios del siglo XX, momento en el cual los hermanos González Barragán fundaron la fábrica La Azteca en Orizaba, Veracruz, que más tarde se trasladó a la Ciudad de México.
Fue en 1939 cuando nació formalmente este producto que, sin saberlo entonces, se convertiría en un elemento de la identidad culinaria del país. Desde sus primeros años, se ganó un lugar en los hogares mexicanos, especialmente en fechas que saben a tradición: Día de Muertos, Navidad y para acompañar la rosca de reyes.
En aquella época, el empaque no incluía a la icónica actriz. En su lugar, aparecía otra mujer, presuntamente una integrante de la familia de los fundadores, pero no está comprobado, cuya imagen aún puede encontrarse en piezas resguardadas por el Museo del Objeto del Objeto, ubicado en la Ciudad de México.
Todo cambió en 1973; la marca decidió renovar su imagen y fue entonces cuando eligieron a Sara García, conocida como ‘la abuelita de México’ y recordada por su papel junto al actor Pedro Infante en Los Tres García, para representar los valores del producto.
La elección no pudo ser más acertada porque su rostro transmitió ternura, convirtiéndose rápidamente en una imagen recordada con facilidad. No solo apareció en los empaques: también protagonizó comerciales que reforzaron esa identidad del producto.
Con el paso del tiempo, el Chocolate Abuelita creció tanto que llamó la atención internacional. En 1995, la empresa Nestlé adquirió la marca junto con otros productos de La Azteca. Sin embargo, la esencia se mantuvo y siguió produciéndose en México, principalmente en Toluca, Estado de México.
Hoy, con más de 80 años de historia, este chocolate de mesa continúa como uno de los más populares. Su característico sabor a cacao con canela sigue presente en las reuniones en los hogares mexicanos.
Aunque, como ocurre con muchos recuerdos, hay quienes aseguran que con el paso del tiempo su sabor ha cambiado, según una publicación del Modo. Tal vez esto sea cierto… o tal vez no.
La imagen de este chocolate mexicano, antes de que apareciera Sara García, la puedes encontrar en el Modo y su dirección es la siguiente: Colima 145, Cuauhtémoc, colonia Roma Norte, Alcaldía Cuauhtémoc, en la Ciudad de México.
Los horarios de visita son de martes a domingo de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.; los lunes se encuentra cerrado.


