Vuelvo a Buenos Aires después de haber andado por mares y montañas (no en Río: Quequén y Córdoba, mucho más top) y con qué me encuentro. Otro país. En el último cuarto de siglo, al terminar mis vacaciones tenía que encarar una agenda repleta de catástrofes: cortes de luz, piquetes, panic attack de los precios, presidentes a punto de ser ajusticiados por turbas populares, peregrinaciones de rodillas al Fondo Monetario, Cristina histeriqueando… ¿Ahora? Solo veo que los planetas siguen alineados, al punto de que no sé si fui hackeado y me están vendiendo fruta, o la Argentina según Milei ya merece un libro que lleve este título: De no creer.
Por de pronto, a los corruptos les está llegando su Formitox (jovencitos, googleen). Cómo no atribuirle el mérito a Javi, dispuesto a hacer caer la justicia de Dios sobre los hombres. Dudo de que Tapia, Toviggino y Vallejos vayan a terminar en cana, pero la investigación de tres periodistas de LA NACION expuso con total crudeza cómo estos grandes del buen humor (a Google, otra vez) llevan recorrida, con la lengua afuera, toda la geografía del Código Penal. Tampoco la están pasando bien los financistas Piccirillo y Hauque, y la ristra de funcionarios del Banco Central involucrados en operaciones ilegales con el dólar blue; eran los tiempos turbulentos en que el latin lover Alberto era presidente y Massita, ministro de Economía de los Massa. Acá no hacen falta ni sabuesos del diario ni de Tribunales: sabemos de las fechorías por sus propias confesiones, grabadas por ellos mismos. Siempre me pregunto qué misteriosa conexión hay entre la delincuencia ligada al Estado y las grabaciones, en audio o video (Rosadita, José López, Insaurralde, Spagnuolo…). La extraña costumbre de dejar todo registrado y documentado. Tengo la explicación: cretinos, se proponen desafiar la proverbial indulgencia de Comodoro Py.
¿Spagnuolo? Esa causa, la del sobreprecio en los remedios de los discapacitados, parece que no avanza tanto. Ya se encargará Milei de los investigadores: “¡Laburen, estiércol de casta!”. Si algo lo perturba por estas horas es el precio de los caños de Techint y que no vayan a fondo en las denuncias contra Karina. De los Rocca piensa que su gran error es fabricar los caños acá, con lo caro que está todo. “Paolo, hacételos traer por los chinos de Temu”. A los investigadores de su hermana les va a dar un ultimátum: tienen tres días.
El país que encuentro a mi vuelta es pura calma. El dólar ha perdido sucundum (Google): está tan barato que el Banco Central por fin puede acumular reservas y yo estoy por rifar las mías; el riesgo país cayó por debajo de los 500 puntos, verdadera rareza que no pasaba desde hace siete años, y a fenómenos como la persistente inflación, la caída del consumo y el desempleo no les damos importancia porque el Pelu nos dice que la inflación desaparecerá en los próximos meses; es decir, mayo, o quizás diciembre, o acaso agosto del 2032; que estamos consumiendo más que nunca, pero por canales alternativos (Temu y Shein, aguante Xi Jinping), y que no falta trabajo: sobra gente. “Bolivianos, paraguayos, peruanos y venezolanos, go home”. A propósito de la baja del blue, mi mujer quiere saber por qué si las cosas suben cuando sube el dólar, cuando baja, no bajan. Típica pregunta retorcida: me niego a contestarla.
Todos nos fuimos de vacaciones, menos el Presi, que al volver de Davos salió de gira artística por el interior. Ningún tonto: llevó su música a Córdoba y a Mar del Plata (¿cuándo Quequén, Javi?), las dos plazas más taquilleras del verano. Desafinó “Amor salvaje” con el Chaqueño Palavecino en Jesús María y se le animó al “Rock del gato” con su ex Fátima Florez en MDQ. Pero lo perdonamos: lo preferimos cantando que insultando. La gira terminó a los gritos en el acto de La Derecha Fest. También le perdonamos los gritos, con tal de que no cante.
Además, había que poner orden. Al pobre Sebastián Pareja, el gran referente de La Libertad Avanza en la provincia, punto de Kari y los Menem (“línea 3 por ciento”, dicen sus enemigos de adentro), fue blanco de la furia de los “celestiales”, que responden a Santiago Caputo, el asesor/operador/espía/activista digital/propagandista/cacheteador que, bajo el nombre de guerra “Caputín”, ha convertido su despacho en una trinchera. A Pareja –peronista, faltaba más– lo insultaron y silbaron cuando subió al escenario a presentar a Milei. Chicos, por favor se lo pido, un poco de cordura. La pelea hay que darla con los de afuera, tipo Tobi, Kichi, Massita, no entre ustedes. ¿Por qué esas internas salvajes, me lo pueden explicar? “Por cargos y caja, ¿te parece poco?”. Así deberían conducirse siempre: exponiendo argumentos.
Con cuántas cosas le toca lidiar a Javi, jamoncito acá y allá. Pero qué habilidad innata para surfear olas encrespadas, hacerse amigo del imperio, reducir a la oposición y ganar elecciones. Pecador impenitente en las alturas del poder, seamos contemplativos con sus circunstancias. Él se soñaba influencer.


