La Argentina compró la semana pasada Derechos Especiales de Giro (DEG) a Estados Unidos por US$808 millones para afrontar un pago de intereses con el Fondo Monetario Internacional (FMI) previsto para este domingo 1° de febrero, que se hará efectivo en las próximas horas, según supo LA NACIÓN de fuentes oficiales y de personas con conocimiento directo del tema. Los DEG son un activo global creado por el propio organismo multilateral de crédito, del que cada país miembro tiene sus tenencias.
De acuerdo con el calendario del FMI, el país enfrenta un vencimiento por intereses por un monto similar al mencionado, un tipo de obligación que no puede ser unificada con otras, ni su cumplimiento puede ser postergado para fin de mes, como sí ocurre con los pagos de capital. Al cierre de esta nota, la operación no figuraba aún en los balances del Banco Central (BCRA) ni del Tesoro argentino, ni en los registros públicos de tenencias de DEG del FMI, lo que refuerza el carácter puntual y de corto plazo de la maniobra. Sí aparece registrada en la página del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Según explicaron a este diario fuentes oficiales con conocimiento directo de la operación, no se trató de una nueva activación del swap (intercambio) de monedas con ese país, sino de una compra habitual de DEG para cumplir con un vencimiento. No se precisó si la adquisición fue realizada directamente por el BCRA o por el Tesoro, pero sí se afirmó que el Gobierno cumplirá con el compromiso.
Otra fuente detalló que se trata de “la operatoria que se utiliza desde 2018: el Tesoro necesita comprar DEG para pagarle al FMI y el mayor vendedor de DEG del mundo es el ESF del Departamento del Tesoro de Estados Unidos”.
No es la primera vez que Estados Unidos vende unidades de la moneda del FMI a la Argentina en la antesala de un vencimiento con el Fondo. El 10 de octubre pasado, el Departamento del Tesoro había transferido US$872 millones antes de otro pago. La diferencia central es que aquella operación sí formó parte del swap de monedas, mientras que la concretada la semana pasada no estaría encuadrada en ese acuerdo.
El Banco Central informó que en diciembre canceló completamente el swap de monedas con el Departamento del Tesoro, en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria por US$20.000 millones anunciado en octubre de 2025. El propio Tesoro estadounidense precisó que el monto utilizado de ese swap había sido cercano a US$2500 millones, activado en un contexto de tensión financiera y presión cambiaria antes de las elecciones legislativas. El Gobierno de Javier Milei finalmente se impuso en esos comicios, en un escenario de respaldo explícito dado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Ni el Banco Central ni el Departamento del Tesoro informaron las condiciones financieras del swap, la tasa de interés aplicada, ni el costo efectivo que tuvo para la autoridad monetaria argentina. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo públicamente que la operación generó ganancias para el pueblo de su país, aunque sin divulgar detalles técnicos.
Tampoco se hizo oficial cómo se canceló el swap. Desde el Banco Central se limitaron a señalar que se realizó mediante un préstamo con un organismo internacional distinto del FMI. En el mercado y en la oposición se mencionó al Bank for International Settlements (BIS) como posible contraparte, e incluso se sugirió que podría haberse utilizado oro como garantía, una hipótesis que explicaría la reticencia oficial a dar mayores precisiones.
El Exchange Stabilization Fund (ESF) —Fondo de Estabilización Cambiaria— es un activo administrado por el Departamento del Tesoro estadounidense, creado en la década del 30, que tiene como objetivo preservar la estabilidad financiera y cambiaria. Entre otras funciones, el ESF interviene en mercados de divisas y opera con activos internacionales, incluidos los DEG del FMI, lo que lo convierte en el principal proveedor global de este instrumento para países que necesitan cumplir pagos con el organismo.
El pago de este domingo se produce en la antesala de la segunda revisión del programa con el FMI por US$20.000 millones, firmado en abril de 2025. El Gobierno espera que la evaluación técnica se realice en algún momento de febrero, con la llegada de una misión del organismo a la Argentina, y de su aprobación depende un desembolso de US$1000 millones.
En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo un encuentro informal con la directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva, durante el Foro Económico Mundial de Davos. La titular del organismo elogió públicamente “el progreso en la acumulación de reservas” y el desempeño reciente de la economía argentina.
Más allá de esas señales, la cuestión de las reservas será uno de los ejes centrales de la revisión. Si bien la Argentina cumplió la meta fiscal de 2025, incumplió de manera significativa el objetivo de acumulación de reservas internacionales netas, que cerraron 2025 muy por debajo de lo pactado.
Según datos del BCRA medidos con la metodología del programa, las reservas netas cerraron 2025 en torno a –US$14.100 millones, frente a una meta revisada de –US$1000 millones, lo que implicó un desvío negativo superior a US$13.000 millones. El incumplimiento se produjo pese a que el FMI había flexibilizado el objetivo en US$6500 millones, al pasar de +US$5500 millones a uno negativo. En ese marco, el Gobierno prevé solicitar una dispensa (waiver) y avanzar en una reformulación de las metas.
La mejora financiera reciente, con un riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, reabrió el debate sobre un eventual retorno al mercado internacional de deuda. Sin embargo, el Ministerio de Economía descartó por ahora esa opción, por tres motivos: reducir la dependencia soberana de Wall Street para dar espacio al sector privado, evitar convalidar tasas que no reflejan los fundamentos actuales, y analizar otras alternativas de refinanciamiento.
La dificultad del Tesoro para acceder al refinanciamiento de la deuda externa también conspira contra la recomposición de reservas. Como reconoció el propio Banco Central en un informe reciente, el aumento efectivo de reservas dependerá de que el Tesoro pueda refinanciar vencimientos en el mercado, ya que de lo contrario las compras de divisas terminan siendo utilizadas para pagar deuda.
Esa dinámica ayuda a explicar por qué, pese a las compras del Banco Central durante enero por más de US$1100 millones, y la actualización mensual y por inflación pasada de las bandas entre las que flota el dólar oficial, las reservas siguen bajo tensión. Esas adquisiciones resultan equivalentes a los pagos que debió realizar el Tesoro argentino por más de US$1200 millones en el mismo período, lo que diluye el impacto neto de las compras de la autoridad monetaria.

