Dormir mal se volvió cada vez más frecuente y distintos factores cotidianos aparecen como impulsores de una “sociedad cansada”. Estrés, pantallas, jornadas laboDormir mal se volvió cada vez más frecuente y distintos factores cotidianos aparecen como impulsores de una “sociedad cansada”. Estrés, pantallas, jornadas labo

DIM pone el foco en la falta de sueño y sus efectos en la salud

2026/03/16 12:03
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Dormir mal se volvió cada vez más frecuente y distintos factores cotidianos aparecen como impulsores de una “sociedad cansada”. Estrés, pantallas, jornadas laborales extensas y hábitos poco saludables forman parte del cuadro que describen profesionales de DIM Centros de Salud, en una fecha que busca instalar el tema en la agenda sanitaria: el Día Mundial del Sueño.

Los datos que circulan en estudios internacionales marcan un cambio de hábitos sostenido. La gente duerme menos que hace 20 años y, en el caso de los adolescentes, el descanso puede caer a menos de cinco horas por noche. A la vez, se observa una conducta que suma presión sobre el tiempo de sueño: personas que se quedan despiertas a propósito porque sienten que no tuvieron tiempo para sí mismas durante el día, una práctica que puede hacer perder más de 300 horas de sueño al año.

En ese marco, se ubica el impacto del descanso insuficiente sobre la vida diaria. DIM Centros de Salud señala que cada vez más personas presentan dificultades para descansar bien, con efectos en la salud física y mental, además del rendimiento cotidiano. En términos de magnitud, estimaciones internacionales ubican cerca del 40% de la población mundial con algún tipo de trastorno del sueño.

“Una buena noche de descanso es tan importante para la salud como una alimentación equilibrada o la actividad física”, dijo la Dra. María Celia Daraio, especialista en Medicina del Sueño de DIM Centros de Salud.

El deterioro no se limita al cansancio. La falta de sueño puede provocar irritabilidad, problemas de concentración, lapsus de memoria y deterioro cognitivo. A largo plazo, también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades. “La privación de sueño tiene consecuencias muy amplias en el organismo. Dormir menos de seis horas por noche durante periodos prolongados se asocia con mayor riesgo de hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y accidentes cerebrovasculares”, dijo Daraio, especialista en Medicina del Sueño de DIM Centros de Salud.

Los efectos también se reflejan durante el día. Estudios internacionales indican que perder apenas una hora y media de sueño puede reducir hasta un 32% la capacidad de reacción y afectar la precisión en distintas tareas. En paralelo, el descanso insuficiente impacta en el sistema inmunológico: dormir menos de siete horas diarias puede triplicar la probabilidad de contraer infecciones comunes como la gripe.

El estilo de vida actual aparece como uno de los principales obstáculos para un descanso sostenido. El uso intensivo de pantallas, el estrés laboral y la falta de horarios regulares dificultan que el organismo mantenga un ritmo saludable. La entidad también menciona que, en algunos casos, los problemas para dormir se asocian con trastornos específicos como insomnio crónico, apnea del sueño o narcolepsia, que requieren evaluación médica.

Entre las recomendaciones para mejorar la calidad del descanso figuran mantener horarios regulares para acostarse y despertarse, evitar pantallas al menos una o dos horas antes de dormir, limitar la cafeína por la tarde, realizar actividad física durante el día y reservar la cama exclusivamente para dormir. El eje, en términos sanitarios, es tratar el sueño como una necesidad biológica y no como un aspecto secundario de la rutina.

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