Carmiña Masi: "Yo elijo mis batallas y pelear es un arte. Por eso es que en la casa tampoco fui muy combativa, sino que, si me voy a pelear, me voy a pelear de Carmiña Masi: "Yo elijo mis batallas y pelear es un arte. Por eso es que en la casa tampoco fui muy combativa, sino que, si me voy a pelear, me voy a pelear de

Carmiña Masi, de Gran Hermano: de su expulsión por discriminar a la muerte de su padre y las polémicas que protagonizó

2026/03/16 23:12
Lectura de 6 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante [email protected]

Oriunda de Paraguay, Carmiña Masi hizo de las polémicas su firma. Sin embargo, luego de un comentario discriminador dirigido a su compañera Jenny Mavinga, la producción de Gran Hermano consideró que expulsarla era la medida correspondiente. En diálogo con LA NACIÓN, la flamante eliminada del reality se refirió a ese momento, pero también habló sobre su infancia y su postura ante las peleas.

—¿Considerás justa tu expulsión de Gran Hermano?

—Totalmente justa, claro que sí. Las reglas no las pongo yo, las pone el señor Gran Hermano. Obviamente, si así lo consideró, es justo.

—Cuando te lo comunicaron, ¿qué fue lo primero que pensaste?

—En el momento que nos reúnen a todos y nos dicen que necesitaban silencio, que escuchemos todos porque iba a haber una sanción, yo no pensé que fuera para mí... hasta que dicen mi nombre. Y ahí se me pasaron mil cosas por la cabeza porque cuando dicen “sanción”, yo sabía que habían pasado cosas muy fuertes entre mis compañeros, cosas cancelables.

—Pero dijeron tu nombre...

—Y dicen mi nombre y empiezo a hacer un recuento de qué dije, qué pasó, cuándo y dónde. Gran Hermano empieza a hablar que en su casa no iba a permitir esto y yo pensé: “Fue lo de esta mañana”. Cuando dije el comentario desafortunado, me di cuenta y comenté: “Borra eso”. Pero como mis compañeros Emanuel y Danelik se reían conmigo, una de repente no se da cuenta, porque yo estaba en mi casa cómoda como cualquiera puede estar en su casa, y hace un comentario desagradable. No piensa que está siendo filmado ni saliendo en toda la Argentina, pero el señor Gran Hermano dijo mi nombre. Igual yo pensé: “Capaz me voy a placa para siempre hasta que me eche la gente”, pero no...

—¿Qué sentiste durante tu despedida de la casa?

—Nunca me van a ver derrotada, así que decidí salir con la cabeza en alto. Lo que sí quería era hablar con Mavinga y aclarárselo a ella, explicárselo y pedirle disculpas ahí. Me sirvió para que también entienda y me dé un abrazo.

—¿Pensás que a Ema y a Danelik les debería caber una sanción?

—Hoy, después de estar en el programa de Georgina Barbarossa, en donde volví a ver ese material lastimoso, porque me da mucha vergüenza verme, percibo otras cosas. Y escuchando al equipo de Georgina, creo que debería ser expulsado Emanuel porque él no solamente festejó, sino que también se rio. Creo que si vos te reís de un chiste, que no es un chiste, pero vamos a ponerle la palabra “chiste racista”, él también debería correr con las mismas consecuencias que yo.

¿Una segunda oportunidad?

—Al ser expulsada, ya no podés volver a entrar, pero si tuvieras la oportunidad, ¿volverías para limpiar mi nombre?

—Totalmente. Si pudiera, entro ahora mismo, pero no para limpiar mi nombre, sino para seguir jugando porque puedo explicarles a mis compañeros qué pasó y esa situación sería fantástica para un programa de entretenimientos. Imagínate la cara de todos si yo abriera la puerta o entrara y dijera: “Hola, ¿qué tal?”. Sería fantástico.

—¿Te tocó alguna vez escuchar que te hicieran un comentario como el que hiciste vos?

—Comentarios malos siempre recibí, pero no dejo que me afecten porque, al menos en redes sociales, estoy supercurtida. No me afectan. Me afectan comentarios de gente que quiero, como mi familia o mis amigos. A mí me dicen de todo, me desean enfermedades, muerte o que se muera mi familia. Así que hoy por hoy tengo una coraza bastante fuerte en cuanto a comentarios, y por suerte no me afecta.

Pedido de disculpas

—Aparte de a Mavinga y al público, ¿sentís que le tenés que pedir perdón a alguien más?

—Le pedí disculpas a la familia de Mavinga, pero el marido no las aceptó, una pena. Yo le voy a seguir pidiendo disculpas, obviamente. A mi familia también, por haber visto ese lado mío, ya que la educación que me dieron mis padres no es lo que representó ese episodio. Por parte de mi novio, mi mamá y mi familia, tengo todo el apoyo. La gente que me conoce sabe que no lo hice de mala intención y los que no me conocen van a terminar entendiendo cuando pase el tiempo.

—¿Y cómo fue la educación que te dio tu familia?

—Tuve la suerte de tener una familia excelente, una muy linda infancia y una muy buena educación. Tengo varios hermanos. A mi padre lo perdí de muy chica, pero mis hermanos hombres siempre se ocuparon y me cuidaban como unos papás. Mi mamá quedó viuda muy joven, entonces nosotros fuimos una familia que siempre se quiso mucho, todos superunidos. En ese sentido, yo tuve una infancia hermosa. Lo único que me amargó fue la muerte de mi padre, muy joven. Y creo que nunca nadie va a superar la muerte de un padre o una madre. Es lo que me pasa a mí; lo perdí a los diez años y hasta el día de hoy me afecta y me va a seguir afectando siempre. Yo fui a un colegio excelente, a una universidad excelente, tuve la oportunidad de estudiar idiomas e ir a otros países, y uno después se curte y se hace en la calle.

—¿Qué sentís que te quedó de tu papá?

—Me quedó su carácter. Mi papá fue un médico superreconocido, uno de los mejores gastroenterólogos que tuvo Paraguay. Incluso hoy me toca entrevistar a médicos importantes que fueron sus alumnos y cuando me dicen: “¿Vos eras la hija del Dr. Masi?”, siempre me hablan muy bien de él, era un profesional excelente, pero también con mucho carácter. Yo tengo muchas muecas de mi padre. De mi mamá tengo su altura y, como soy la última de seis hermanos y hermanas, a mí es como que ya me soltaron; me crie un poco más sola, más independiente, más liberal, la más rebelde también.

“Siempre fui rebelde, patotera”

—Cuando uno te busca en internet, rápidamente aparecen algunas polémicas, ¿vos siempre fuiste picante o es algo que apareció cuando te convertiste en una figura pública?

—Siempre fui una rebelde sin causa, un dolor de cabeza para mis padres. A mi madre cada tanto la llamaban del colegio y le decían: “Tu hija rompió una puerta o tal cosa”. Pero mamá se hartaba y respondía: “Yo estoy pagando el mejor colegio de acá, háganse cargo ustedes, después yo me hago cargo de ella. Yo no voy a dejar pacientes porque mi hija haga esto o lo otro”. Actualmente, con mi mamá nos reímos de anécdotas que yo inventaba para no tener clases; son cosas que una hace de chica, adolescente. Pero siempre fui rebelde, patotera.

—¿Y cómo te parás frente a las peleas?

—Yo elijo mis batallas y pelear es un arte. Antes me peleaba con cualquiera y me daba cuenta de que me buscaban por ese lado, pero ahora ya no le hago el favor a cualquiera. Por eso es que en la casa tampoco fui muy combativa, sino que, si me voy a pelear, me voy a pelear de verdad. Todavía no mostré ni la mitad de lo que soy.

Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección [email protected] para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.